lamirada.eu

Emma Giraud: Elecciones italianas, Europa lejos de la “dolce vita”

Disminuir tamaño de fuente Aumentar tamaño de fuente Mida del text Imprimeix aquesta pàgina

2017 fue anunciado como un año de elecciones de riesgo en Europa. 2018 no dará mucho más respiro en este aspecto, dado el ciclo electoral previsto en diferentes países de la UE (República Checa, Finlandia, Chipre, Italia, Suecia, Letonia, entre otros). El primer trimestre verá la renovación del Parlamento italiano el 4 de marzo de 2018, tras el anuncio de su disolución por el presidente italiano, Sergio Mattarella, el  pasado 28 de diciembre. El resultado es bastante incierto dado el declive del Partito Democratico (PD) y el ascenso gradual de la derecha, y un sistema predominantemente proporcional que debería forzar al ganador a formar una coalición.

Las elecciones del 4 de marzo terminarán el mandato de cinco años otorgado a los actuales parlamentarios en las elecciones generales de 2013. Se trata de 630 diputados y 315 senadores. Una nueva ley (el Rosatellum) aprobada el 26 de octubre de 2017 por el Parlamento introduce desde las próximas elecciones un sistema mixto mayoritario (aproximadamente un tercio de los escaños) y  proporcional (alrededor de dos tercios de los escaños), válido para ambas cámaras. [1] Una ley anterior (el Italicum) cuyo objetivo era facilitar la constitución de una mayoría por un solo partido, para remediar la inestabilidad gubernamental que ha caracterizado el país desde el período de la posguerra (más que 60 gobiernos desde 1948) fue abandonada cuando la dimisión de Matteo Renzi en diciembre de 2016, tras el rechazo de su proyecto de ley de reforma constitucional. El espíritu de la nueva ley electoral aprobada a finales de 2017 tomó otro tono, ya que apoya la formación de coaliciones mediante la combinación de los dos métodos de votación.


Numerosos  actores y movimientos  para un resultado incierto

Si la formación de una coalición debiera imponerse después de las elecciones en vista de la fragmentación del espectro político, su éxito está lejos de estar garantizado ya que las alianzas entre partidos son inciertas. Así,  el Movimento  Cinque Stelle (M5s), euroescéptico, dirigido ahora por Luigi di Maio, coloca la inmigración, la lucha contra la corrupción y el aumento del gasto en educación en el centro de su programa. Acreditado con un 26-27% de los votos a menos de dos meses  de las elecciones, [2] se sitúa en la parte superior de las estimaciones de voto. Sin embargo, está siendo superado por la coalición de centro derecha, compuesta por Forza Italia (FI), la Lega Nord y Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), que reuniría alrededor del 37% de los votos, pero no alcanzaría el umbral del 40%, que garantiza una mayoría. Sus principales ejes de campaña se centran  en una revisión del sistema de pensiones, la introducción de una flat tax  como una señal de alivio de impuestos y una firme oposición a la inmigración.

El Partito democratico (PD), liderado por Matteo Renzi a pesar de su renuncia a finales de 2016, se centra en la lucha contra el desempleo, la inversión en competitividad e innovación y una mejor gestión de la crisis migratoria, entre otros temas. Sin embargo, se sitúa por debajo del 25% en estimación de voto, y una coalición con otros partidos de centro o izquierda no debería llevarle a superar el 30%. Finalmente, Liberi e Uguali (Libres e Iguales), partido de izquierda encabezado por Pietro Grasso, hasta ahora Presidente del Senado, propone revalorizar y financiar  más la educación y la investigación, acelerar la transición energética y cancelar la Jobs Act aprobada por el gobierno de Renzi y considerada demasiado liberal, entre otros temas. Acreditado por casi el 7% de los votos, se disyingue claramente del PD en varios temas importantes.


Europa, una vez más maltratada y claramente divisiva

Con respecto a Europa, la posición de los partidos en liza difiere bastante, incluso dentro de las coaliciones. Así, el PD es el más alineado con la Unión Europea. En la coalición de centroderecha, mientras  Forza Italia de Silvio Berlusconi tiende a acercarse al PD en esta cuestión, aunque con más reservas y pidiendo una mayor defensa de los intereses italianos, la Lega de Matteo Salvini y Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni están más a favor de la soberanía nacional, particularmente en el campo monetario.

En función de la dificultad para formar una coalición después del 4 de marzo, Europa podría ser una de las motivos de una alianza entre el PDFI – lo que es una posibilidad -, teniendo en cuenta que  los otros dos partidos de la coalición de centroderecha, así como el M5S, también euroescéptico, no parecen estar alineados en otros campos importantes,  relacionados en particular con la política nacional. Favorable en el pasado a una consulta popular sobre la salida de la UE y, eventualmente, de la zona euro,  bajo la dirección de Beppe Grillo, el M5S de Luigi di Maio ha abandonado esta reivindicación, aunque  exige cambios importantes en la política del país a escala europea.  Si no se puede formar una coalición por acuerdo entre los partidos  ni se  obtiene una mayoría que apoye al gobierno, se podrían celebrar nuevas elecciones.

Las motivaciones para votar, entre valores y preocupaciones materiales
Más allá de la presencia de la izquierda en el poder durante 5 años, hay dos razones principales que motivan la reorientación de los votantes hacia la derecha. En primer lugar, las dificultades económicas y financieras causadas por la crisis de hace 10 años persisten: el país tiene dificultades para salir del endeudamiento  y especialmente la tasa de desempleo sigue siendo alta, especialmente en el sur del país y entre los jóvenes (35% de desempleo juvenil en comparación con un promedio nacional del 11% en 2017). Además, existen grandes disparidades económicas y sociales entre las regiones italianas: Italia es geográficamente uno de los países más desiguales de Europa. Por ejemplo, mientras que el norte del país ha registrado una tasa de desempleo de alrededor del 11-12% desde finales de 2015, en el sur (también llamado Mezzogiorno) es del 19-20%. [3]Por ende, las fuerzas de derecha ponen el acento en la crisis migratoria, un tema particularmente sensible en Italia, uno de los principales países europeos de llegada de migrantes y que ha sufrido las consecuencias de una mala, si no inexistente, gestión de la crisis a nivel europeo, especialmente durante la oleada de 2015. En este punto, el PD  está en dificultades, más tal vez a causa de su posición proeuropea, cuando una buena parte de la población italiana critica vehementemente a la UE por su falta de solidaridad, que por su propia gestión de la crisis. En relación con la inmigración, la disolución del Parlamento puso fin al proyecto legislativo sobre la reforma de la ley del suelo (ius soli) en Italia, que permitía relajar las condiciones de concesión de la nacionalidad italiana a los niños de  padres inmigrantes nacidos en Italia o que llegaron muy jóvenes al país. Hasta hoy, este proceso se rige por condiciones drásticas. Este proyecto de ley probablemente aceleró el proceso de disolución del Parlamento porque el PD, después de obtener el apoyo del Parlamento bajo la presidencia de Renzi, se enfrentaba al posible rechazo del Senado, por falta de mayoría, lo que hubiera sido un claro fracaso para el partido. Finalmente, Italia no debería escapar a una ola de fake news durante la campaña, un problema que ahora afecta a muchas campañas electorales. En Europa, su difusión se dirige esencialmente a desacreditar a los partidos tradicionales y, en particular, a los que tienen una posición proeuropea.

El país de Altiero Spinelli y Alcide de Gasperi es tradicionalmente uno de los más fervientes europeos de la UE. Sin embargo, el deterioro y el estancamiento de las condiciones materiales de vida y la falta de solidaridad europea mostradas en el contexto de la crisis migratoria han empujado a los italianos más afectados a acercarse a los partidos euroescépticos,  cuya retórica parece más pragmática, aunque muy a menudo dando una visión simplificada de la realidad de los problemas. Aunque su resultado es todavía incierto, estas elecciones  mostrarán una vez más que los  ideales y los discursos sobre los valores ya no son suficientes en Europa para convencer y derrotar los discursos simplificadores. Y la capacidad de Italia para ser un actor en el escenario europeo en los próximos años dependerá en gran medida de la eventual coalición que saldrá de las urnas el 4 de marzo.
Emma Giraud (@EmmaGiraud7) fue Sectretaria general de las Juventudes Europeas Federalistas de Francia

[1Sgherza, A. “Rosatellum bis : la nuova legge elettorale. Ecco come funziona (la scheda)”, La Repubblica, 26 octobre 2017

[2] Estimaciones de voto de enero de 2018 de SWG.

[3] Cifras del ISTAT, Economic Trends, Labour, Unemployment, Unemployment rate – seasonally adjusted data

Taurillon.org

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *