lamirada.eu

Kenneth Roth: La resistencia contra los populismos

Disminuir tamaño de fuente Aumentar tamaño de fuente Mida del text Imprimeix aquesta pàgina

Hace un año, cuando Trump entraba en la Casa Blanca, la oleada global de los populistas autoritarios parecía incontenible. Los políticos que declaraban hablar para “el pueblo” construían apoyos mediante la demonización de las minorías, atacando los principios de los derechos humanos y alimentando la desconfianza hacia las instituciones democráticas. Hoy, en muchos países, la resistencia ha hecho el futuro de los populistas más incierto. Dónde la reacción ha sido mayor, el avance de los populistas ha sido contenido. Pero donde se rinden a su mensaje de odio, los populistas prosperan. Francia ha representado el cambio más claro. En otros países europeos, como Austria y Holanda, el centroderecha ha combatido contra los populistas limitando sus posiciones, pero reforzando su mensaje. Macron, en cambio, ha derrotado al Front National con una vigorosa defensa de los principios democráticos. En los Estados Unidos se ha dado una reafirmación de los derechos humanos por parte de grupos cívicos, periodistas, abogados, jueces y gente común. Trump ha logrado sin embargo la adopción de medidas retrógradas, aunque la reacción ha contenido los daños. Alemania fue noticia cuando la Afd entró en el Bundestag. Pero la Afd obtuvo votos en la rica Baviera donde el partido aliado del gobierno de Angela Merkel, la CSU, había adoptado posiciones más contrarias a la inmigración que la CDU de Merkel.

Una confrontación basada en los principios, y no en la emulación, se ha mostrado más eficaz. Las manifestaciones y la amenaza de acciones legales de la UE han puesto a prueba las tentativas del gobierno de Polonia para debilitar la independencia judicial y el Estado de derecho, y también han obstaculizado los planes del gobierno de Hungría. También en Venezuela los manifestantes han salido a la calle mientras el incompetente gobierno autocrático de Maduro destruía la economía. En Africa han invocado el nacionalismo intentando salir en bloque de la Corte penal internacional. Pero la tentativa falló gracias a los grupos cívicos.

En algunos casos, cuando los países más fuertes han hecho obstruccionismo, los países más débiles han guiado la defensa de los derechos. El Consejo de derechos humanos de Naciones Unidas ha abierto una investigación sobre los abusos cometidos en el conflicto de Yemen, gracias a Holanda. La Asamblea general de la ONU ha sorteado el veto de Rusia y ha nombrado un fiscal para los crímenes de guerra en Siria, gracias a Liechtenstein. Ninguna forma de resistencia garantiza el éxito. Los autócratas explotan el poder del Estado. Pero la resistencia demuestra que se produce una verdadera batalla. Por el contrario, allí donde la resistencia nacional es liquidada y languidece el interés internacional, avanzan los populistas y las fuerzas contrarias a los derechos humanos. Erdogan ha desmantelado el sistema democrático turco mientras la UE se ocupaba de que apoyase su bloqueo del flujo de refugiados. Al Sisi ha aplastado la disidencia en Egipto convenciendo a los gobiernos occidentales de que estaba combatiendo el terrorismo. Putin i Xi Jinping han reprimido a los oponentes con una reacción limitada de Occidente. El nuevo príncipe hereditario de Arabia Saudí, apoyándose en los temores ante Irán, ha dirigido una coalición árabe que ha bombardeado Yemen, provocando un desastre humanitario. El ejército de Birmania ha llevado a cabo una limpieza étnica contra los musulmanes rohingya, mientras los occidentales se resistían a hacer presión.

La lección fundamental es que los derechos humanos pueden defenderse del reto populista y autocrático. Lo que se precisa es una defensa de los principios en vez de una rendición, el compromiso en vez de la desesperación.

 

Kenneth Roth (@KenRoth) es director ejecutivo de Human Rights Watch.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *