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Raimon Obiols: Bloch, comprender el pasado, ni orgullo ni vergüenza

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En un lugar muy destacado de mi panteón personal está Marc Bloch. Fue un gran historiador medievalista francés, que combatió en las dos guerras mundiales., Vivió en vivo y en directo la “drôle de guerre” de 1939.40 y, siendo ya un “vieux monsieur“, se integró en la Resistencia y fue fusilado por los alemanes en 1944, cerca de Lyon. En 1940, fresca aún la derrota francesa y consumado el naufragio de la Tercera República, escribió “” L’Étrange Défaite “. ( “La extraña derrota“). Es un libro que debería ser de lectura obligatoria para todos los que hayan conocido, o quieran evitar, una derrota.

* Entre otras cosas soberbiamente interesantes, Bloch dice en este libro que “sin observar el presente es imposible comprender el pasado”. Esto, viniendo de un historiador, parece extraño, paradójico. Se supone que debería haberlo dicho al revés: que sólo conociendo el pasado se puede comprender el presente. Pero la observación de Bloch es exacta, y especialmente útil en los momentos actuales de la relación Cataluña-España. Lo que sucede hoy nos puede ayudar a comprender de dónde venimos y cómo hemos llegado a la situación presente. Tendríamos que irlo  hablando, sin hacernos pesados, porque si no aclaramos algunas ideas, en una y otra orilla, lo tenemos muy peludo, los unos y los otros.

* “Por regla general“, decía otro historiador, Pierre Vilar, en 1986, “desconfío de las manifestaciones de calle como signo político; toda minoría organizada puede desencadenarlas, y se pueden producir de signo contradictorio en poco espacio de tiempo“(Parece que nos haya estado mirando y lo escribiera este año, después de las grandes manifestaciones, de signo antagónico, de Barcelona). Pero es más importante lo que añadía: “Dicho esto, existen unos ‘umbrales’, más allá de los que las masas movilizadas parecen hablar por sí mismas“.

* “Il arrive que la machine entraîne le conducteur” ( “A veces sucede que la máquina arrastra al conductor“) decía Marc Bloch en “La extraña derrota“. Puigdemont podría estar de acuerdo. Que esta extraordinaria energía popular de los últimos años en Cataluña haya sido derrochada de tal manera, con un proyecto político que ha caído como un castillo de naipes, agrietando el país y abriendo la puerta a que Ciudadanos se conviertiera en el primer partido de Cataluña, es algo que clama al cielo.

* En el conjunto de España, se ha vivido un  estremecimiento de características simétricamente opuestas a lo vivido Cataluña. A los dirigentes del “procés” alguien debería haberles colgado,  en la pared de los despachos,  un cartel  con esta frase de Pierre Vilar: “el único temor verdadero del cuerpo español, es el de la disociación“. H vuelto con fuerza este temor y con él ha resurgido la tentación de ejercer el viejo arte de castigar, el abuso de poder, el asimilismo imposible, el callejón sin salida cainita. Todo esto lo sabíamos. Y a pesar de todo, perezosamente, cobardemente, hemos dejado hacer. Hemos tenido miedo de chocar con la multitud, miedo de los sarcasmos de los amigos, del desprecio incomprensivo los poderosos “(Marc Bloch,La extraña derrota“).

* Marc Bloch era judío y decía  que lo era “sin orgullo ni vergüenza“. Esta debería ser la divisa de los catalanes, divididos entre una autocomplacencia funesta y el complejo de arrastrar siglos (al menos desde el Compromiso de Caspe) de inhabilidad y errores políticos; esta doble pulsión que la crisis actual ha exasperado al límite.

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